CÍRCULO POLAR ÁRTICO EN PADDLE SURF

A finales del 2015 decidí hacer este año un triatlón muy especial, tres expediciones complicadas y en diferentes lugares del planeta con algún deporte de remo, esquí y bicicleta y con un denominador común, el frío y la nieve.

Tenía claro intentar repetir la Iditarod de Alaska que ya hice hace 2 años con esquís, pero utilizando una Fat bike, bicicleta de ruedas gordas que se usa habitualmente en lugares con nieve, algo que realice hace unos meses pero por problemas técnicos y físicos no pude completar en su totalidad.

Groenlandia, territorio lejano pero no tanto al pertenecer a un país europeo como Dinamarca era el lugar elegido para hacer algo diferente a remo, y como llevo 4 años practicando el Paddle surf este mejor que otro.

Todo el mundo me pregunta qué necesidad tengo de enfrentarme a estos retos deportivos.

Desde que era un niño practico diferentes deportes. Comencé a hacer piragüismo con 11 años en Valladolid, deporte en el que competir por toda España en cientos de regatas. De mayor comencé a practicar triatlón y quadratlon, dándome cuenta de que cuanto más kilómetros realizaba mejores sensaciones tenia, por lo que incluso llegue a participar en el año 1995 en el decaironman, 38 kilómetros nadando en una piscina, 1800 kilometros en bicicleta por una ciclo pista de 2 kilómetros y otros 422 km a pie por el mismo recorrido, lo termine en 12 días, una prueba que sin duda fue un antes y un después en mi vida deportiva, creo que desamueblo completamente mi cuerpo y mi cabeza, je,je.

En excedencia de mi plaza de bombero en la Comunidad de Madrid desde hace 12 años, decidí montar mi empresa de multi aventura Meridiano Raid en la Sierra Norte, donde vivo actualmente. Desde aquí, entreno para todos mis retos. Sus montañas son el escenario donde preparo y organizo las pruebas deportivas demountain-bike como el Sierra Norte bike challenge, y sus embalses de El Atazar y Pinilla, me sirven para remar en paddle-surf. Quizá por ello soy Embajador de Turismo Activo y Naturaleza de la Comunidad de Madrid.

El hecho es que mi experiencia deportiva junto con mi espíritu inquieto me han llevado en los últimos 7 años a realizar diferentes retos personales como atravesar a en kayak o Canoa y en bicicleta las islas Canarias o las Baleares, Cruzar el Lago Baikal en Siberia con esquís, Atravesar el Atlántico a remo en 64 días o realizar la Iditarod de Alaska, mas de 1600 kilómetros con esquís y condiciones invernales desde Anchorage a Nome.

Hablando con mi buen amigo Javi Galvez sobre la posibilidad de recorrer la parte Norte de la costa Oeste de esta gigantesca Isla con una longitud de casi 4000 kilómetros e Investigando un poco vi que había 3-4 personas que habían realizado alguna ruta similar en Kayak, pero nada de SUP por encima del paralelo 70, tan solo una breve navegación de 1 semana en el paralelo 68 del conocido Bart de Zwart, de la que apenas encontré información ya que realizo muy pocos kilometros por el viento.

Sobre el mapa, donde uno siempre se crece y es sencillo diseñar rutas imposibles, la propuesta inicial que me había plantado era salir de Illulissat y tras llegar a Thule, el pueblo Habitado de Groenlandia más cercano al polo norte, remar otros 800 kilómetros por la bahía baffin que separa a esta de Canadá y llegar a Alert, asentamiento militar canadiense situado a menos de 500 km del polo Norte, lugar más poblado por este motivo más cercano al 90 N.

Después de hablar y analizar con grandes especialistas y exploradores como el conocido Ramon Larramendi o Javi Galvez de Artic Yeti, quien me dijo que le parecía demasiado ambiciono hacerlo en un solo verano, decidí que mejor llegaba hasta Thule, aunque pensando siempre hacer esos 800 kilómetros al norte…

Salí del Aeropuerto de Alicante con 7 bultos oversize y 160 kilos de peso acompañado por mi amigo y fotógrafo Luis Martínez el 22 de junio hacia Islandia, donde hice escala durante 2 días.

En la isla me esperaban mis amigos de Artic Yeti, los cuales me ayudaron con la logística del viaje. Todos disfrutamos de dos días muy intensos y divertidos en los que pude tener mis primeras sensaciones en agua helada con la tabla SPS diseñada exclusivamente por esta marca española 100% para la expedición ,un prototipo muy complejo y difícil de fabricar, ya que su longitud, 6 metros y su sistema de timón trasero es algo único y completamente novedoso.

El Lugar elegido fue el glaciar Jökulsárlón, el mas impresionante de Islandia y que merece la pena conocer. También aquí pude probar mis trajes secos de SUPSkin.

Los días antes del inicio de mi reto, ya en Ilulissat (Groenlandia), los destiné a ultimar preparativos. Hacer algunos ajustes en la tabla, organizar todo el material que necesitaba para la travesía: comida energética de Victory Endurance,alimentacion liofilizada. los trajes secos, el pastor eléctrico para evitar el ataque de los osos polares, comprar un rifle para lo mismo.., la tienda de campaña y saco Trangoworld y resto el material necesario y compras de última hora.

El jueves 30 de junio pronosticaban vientos favorables y decidí que ese sería el día del inicio del reto. Me sentía muy bien física y psicologicamente para enfrentarme a este desafío Polar. Iba a tener que estar en alerta constante, Es la expedición más peligrosa y arriesgada de todas las que me he enfrentado. Llevaba mucho peso sobre la tabla, mas del que hubiera querido,110 kilos cuesta mucho desplazarlos y ocupan un volumen importante, cualquier mal movimiento me podía hacer caer de ella a aguas a 4ºC, existen osos polares ,orcas, narvales que te pueden pinchar la tabla o abruptas costas rocosas.

En cuanto me alejé de Ilulissat fui testigo del rápido deshielo de los glaciares. Me encontraba muchos bloques o Iceberg de diversos tamaños flotando en el agua, una odisea navegar en estas circunstancias. Se me ponían los pelos de punta con el estruendo que se oye al romperse los bloques, aunque te vas acostumbrando, es como un trueno de tormenta muy cercano. Suerte que no estaba nunca debajo, jejeje.

Fuera de bromas, deberíamos tomarnos en serio este problema. Todos tenemos que concienciarnos del cambio climático que nosotros mismos estamos provocando.

Fui aprendiendo muchas cosas a medida que pasaban los días, me encontraba con problemas con los que no contaba. Las paradas a descansar y dormir las intentaba hacer en la costa, pero no contaba con que para ello necesitaría descargar todo el material de la tabla, y esta dejarla fondeando o también sacarla.

Teniendo en cuenta que antes tenía que comprobar la marea para que evitar rotura en la tabla. Perdía en el proceso de 2 a 3 horas. Un suplicio. Para que os hagáis una idea, uno de los días me desperté en mitad de la noche y, al salir de la tienda me encontré con que la marea había subido de carácter excepcional y el material estaba flotando en el agua. Tuve que ponerme el traje seco y recoger todo durante una hora, perdiendo algo de comida.

Este reto se ha caracterizado por las condiciones meteorológicas anormales. Estuve preparando el reto muchos meses antes, preguntando a unos y otros, estudiando el entorno y nada se ha correspondido con lo que me he encontrado. Todos los habitantes que me he encontrado me comentaban que estaba siendo un verano inusual, pero lo preocupante también es que los inviernos también están siendo más suaves, los Inuit utilizan la gran cantidad de perros que hay en cada aldea para desplazarse sobre el hielo en invierno, pero llevan ya 10 años con una calidad de este muy débil y mala y apenas se atreven a realizar travesías con los trineos.

Después de 10 días de navegación llegue a Niagornat, unas 20 casas, no os vayáis vosotros a pensar. Pude convivir con sus habitantes y comparar su forma de vida con la de los Inuit de Alaska (Groenlandia pertenece a Dinamarca). En Groenlandia no tienen internet o TV parabólica en las casa, están peor comunicados con el exterior, sólo existe un internet comunitario con muy mala señal; no tiene vehículos a motor, sólo un par de lanchas de pescadores y hay muchos perros para la tracción de trineos, y lo más sorprendente, no hay agua corriente en las casas, en Alaska sí.

Estuve un par de días parado aquí por el mal tiempo, en los que me dio tiempo a iniciar a los primeros Superos Groenlandeses. No se les dio nada mal. Ellos pueden caerse al agua helada y sobrevivir. Llegaban a aguantar hasta un 1 minuto en el agua. A mí me pareció impresionante. Yo sin mi traje seco no era nadie. Conseguí salir del pueblo, pero a los pocos días la constante inestabilidad meteorológica, con fuertes vientos y lluvias me obligaron a permanecer otros dos días en una playa con nieve. En estas condiciones fue imposible salir a remar. Tras amainar el temporal pude conseguir bordear la isla donde me encontraba por su orilla derecha. Más largo pero más seguro. Tenía especial cuidado con estos detalles. En el margen derecho discurría con una costa paralela. En caso de vientos nunca acabaría a la deriva en medio del mar.

Hubiera sido mi perdición.

Durante semanas no me crucé con nadie. Esperaba llegar en varios días al siguiente pueblo, pero la inestabilidad meteorológica me volvió a jugar una mala pasada. Las predicciones que me enviaba mi hermana por el teléfono satelital cambiaban a las pocas horas. Estaba remando con el mar como un plato y de repente, empezaba un fuerte viento en contra o un oleaje insufrible, tenía que buscar la seguridad de las costas. Las cosas se complicaban casi a diario. Un día saliendo de la costa una ola fortuita me dio un revolcón contra las rocas. que me costo además de un buen susto barios golpes en una pierna que por suerte no me dieron más problemas que el dolor.

Conseguí continuar con un viento leve que se complicó al paso del Cabo Sigguk. Un pescador en una aldea me había avisado que esta punta era muy peligrosa y se había cobrado alguna vida. Son unos acantilados altísimos directos al mar. Mirándolos de lejos se me pasaban mil peligros por la cabeza: que me tirara una ola, que el viento me llevara a las rocas o que me cayera un desprendimiento de cornisa de hielo sobre la cabeza. Llevaba unos estabilizadores para la tabla, uno lo había perdido, pero idee otro con un bastón de trekking y el Restube de mis amigos de Poipoi, un sistema de flotación personal. Y de esta forma conseguí pasar esta zona.

En los días siguientes, antes de llegar a Upernavik, el asentamiento humano más grande en 700 kilómetros a la redonda con casi 1000 habitantes, a los vientos en contra se sumaron corrientes y una niebla espesa.

Nuevas paradas. Así es imposible seguir. Al llegar a este pueblo, me dicen que está siendo un verano muy extraño, es como si estuviera a punto de entrar el invierno. Es en este momento cuando veo difícil llegar a Thule. Llevo mucho retraso, el invierno va a llegar en breve y así me va a ser imposible continuar con mis intenciones iniciales de pasar por Thule y desde allí llegar hasta Alert en Canadá, el pueblo más cercano al Polo Norte.

Aunque parece que estoy muy “loco”, siempre evalúo los riesgos. El único aeropuerto antes de Thule , 800 kilometros mas al Norte está en este pueblo , por lo que Decido tras mucha reflexión que este reto por el momento parara aquí, después de remar 730,7 kilómetros en 26 días, 14 horas, 27 minutos y 30 segundos.

No es un final, es un continuará, que pretendo completar en los próximos años…

Antonio de la Rosa