No es el nombre de ninguna película, es la reacción de las autoridades ante unas buenas condiciones para prácticar lo que más nos gusta.


El día después al Huracan Irene, el la playa de Belmar, New Jersey, así como Spring Lake y otras ciudades se cerraron las playas. No se permitió el baño a nadie. Algo parecido ocurría en nuestra costa mediterranea, hace algún tiempo. Cuando las autoridades venian a ponerte una multa por meterte a surfear, las olas que llevabas esperando hace años.