William Trubridge es el eje central de este vídeo, y con su descenso interminable hasta lo más profundo de mar azul nos obliga a centrar nuestras miradas en su musculado cuerpo, a la vez se frágil y delicado.

Pero la apnea es la verdadera protagonista de este vídeo hipnótico, relajante, calmado y a la vez, fantasmal, que permite a William perder la flotabilidad y descender casi 80 metros, entrando en caída libre hasta las profundidades del mar, entrando en la oscuridad de lo desconocido.
Es más que recomendable que pongáis la pantalla completa y busquéis un cómodo sofá…