El próximo lunes 15 años de Nasty Mondays. ¿Te lo vas a perder?

“Historias como la del Nasty Mondays son las que molan.

Historias de ésas hechas sin pretensiones, con el corazón, las entrañas y, si se permite, con los genitales… todo menos con la cabeza. Si no sería difícil explicar cómo una fiesta donde la gente va a bailar y divertirse puede haber aguantado 15 años, sin mostrar ni un signo de agotamiento, justo como ese público que llena la sala lunes tras lunes y que no quiere volver a casa aunque hayan dado las seis de la mañana. Repito ¡en un lunes!

Quiero volver a decirlo, ¡un lunes! Nasty Mondays ha normalizado la fiesta en el día más feo de la semana, ése del que nadie quiere oír hablar, ese día que les dieron hace ya muchos años para que Mad Max y Sören dieran rienda suelta a sus locuras de pasarlo bien y juntar a los renegados, que los muy cabrones sabían que existían, que ya querían fiesta al inicio de semana, porque el sábado anterior ya les quedaba muy lejos y había un mundo hasta el finde siguiente. Noches sin frenos, poniendo la música que les daba la gana sin tener ni idea de lo que era ser un DJ convencional, haciendo un gran middle finger a todas las sesiones de la ciudad… No creo que nadie se extrañe porque toda esa locura acabó llamándose Nasty Mondays. Lo políticamente correcto no tenía, ni tiene, cabida.

A partir de aquellas primera noches en el Fonfone, todo creció de manera exponencial. El público, los imitadores, el tamaño de los clubs, los detractores… pero la raíz ha seguido siendo la misma. Nasty Mondays ha mantenido la esencia de aquella Barcelona granuja que todavía quería resistirse a la locura post olímpica que poco a poco la fue engullendo. Una esencia que no sólo ha funcionado con público venido de todo el mundo – que a buen seguro guardan ese lunes loco de Apolo como lo más destacable de su estancia en la ciudad- sino que ellos mismos han sabido transmitir esa Barcelona en clubes de todo el mundo, ya sea en New York o Moscú, demostrando que la guerra fría no va con ellos. Su universo personal –en el que cabe el rock, el skate, los pinballs, tatuajes, o los rebeldes de los años 50- es un cóctel demasiado letal como para resistirse a él.

Han pasado 15 años, o mejor dicho los primeros 15 años, y seguramente las vidas de Max y Sören ya no sean la de mitad de los 2000, pero su química pinchando música y sus ganas de poner del revés a todo aquel que entre en su club siguen intactas. Sino no habría manera de explicar que Nasty Mondays esté trascendiendo generaciones y que pronto serán los hijos de aquellos pioneros que salían los lunes, los que estén dando botes como si no hubiese un mañana.

Entrar un lunes en Nasty Mondays, es olvidarse por unas horas de que el mundo sigue funcionando fuera, dejar de lado el glamour impostado de las redes sociales, para meterse en un realidad paralela donde nada importa y el único objetivo es volver a pasar la noche de tu vida.

El 9 de Marzo no será un lunes más: Nasty Mondays cumple 15 años y los celebra en la Sala Apolo a ritmo de Swing, en una fiesta que dará un salto al pasado cuando el género arrasaba en los Estados Unidos. Los protagonistas serán el tap y Louis Prima.

Preservemos Nasty Mondays como cualquier animal en vías de extinción. Barcelona no se puede permitir un lunes sin ellos.”

Richard Royuela