Ripping en el concierto de The Kooks



The Kooks llevan desde el 18 de agosto de gira por Europa y el domingo 23 de octubre hicieron su parada en Barcelona. Ripping estuvo allí para cubrir el concierto en directo. La banda de Brighton llenó la sala Razzmatazz en su paso por la ciudad Condal. Tras cuatro años sin poderles ver en nuestros escenarios, el público se entregó a ellos de forma incondicional.


En una sala tan emblemática como el Razz y con un público que no perdía el ritmo ni dejaba de cantar una sola frase de cada canción, la banda formada por Luke Pritchard (voz principal y guitarra), Hugh Harris (guitarra y coros), Chris Prendergast (batería) y Peter Denton (bajo) presentó su nuevo álbum Junk Of The Heart pero, además, no defraudó cantando algunos de sus clásicos de sus álbumes anteriores, Inside In/Inside Out (2006) y Konk (2008).


Con un retraso de menos de 20 minutos, The Kooks salían al escenario pasadas las nueve y cuarto tras largos minutos de aclamo por parte del impaciente público. Con una energía tremenda, la banda lo dio todo desde el minuto uno. El guitarra y voz principal, Luke Pritchard, se acercó al público en múltiples ocasiones, deleitándoles con un ritmo imparable e incluso, dejándose tocar. Tras algunas de sus canciones más conocidas, Luke dejó que el público cantase el final de una de ellas, consiguiendo así un coro que no dejaba lugar al ruido. Y de los clásicos a la novedad. Con un par de palabras en su idioma natal, presentaban su nuevo álbum, Junk Of The Heart. Teniendo en cuenta la incondicionalidad de sus seguidores, The Kooks combinó algunos de sus singles de presentación con muchos de sus temas más escuchados.


Cabe destacar que tanto el guitarra Hugh Harris, como el batería Chris Prendergast, como Peter Denton al bajo o Luke Pritchard dándole voz a las letras, se entregaron a su público de igual forma que este lo hizo con ellos. Los chillidos de los seguidores se recompensaban con un Luke subido a una plataforma en primera fila con focos debajo. Las manos alzadas al ritmo rock se respondían con solos dedicados. Y el que consiguió lanzar una camiseta al escenario, se llevó una sonrisa de los componentes de la banda.


A las 21:38, los de Brighton salían otra vez al escenario tras una breve pausa con «She Moves in Her Own Way». Al reconocer el tema por el ritmo de la guitarra inicial, la sala alzó las manos y botó al suave ritmo acompañado de una batería que animaba al aproximarse el estribillo y el bridge. Pero eso no fue todo. Poco después, la banda se retiraba pero Luke Pritchard se quedaba en primera fila con un fondo azul tenue interpretando «Seaside» con su guitarra. En menos de dos minutos, el cantante emocionó a la gran multitud.


Tras su canción lenta por excelencia, preguntaron un «how you doing out there?» al que la gente respondió con un caos de silbidos y gritos de euforia. El aura de energía que se creó, dio pie a uno de sus temas más rockeros pero siempre dentro de su esencia. Con unos solos a la guitarra que erizaban la piel, parecía que el concierto llegaba a su fin.


Un público insaciable gritaba «otra» y «another one» de forma desordenada mientras ascendían los aplausos. Hugh Harris fue el primero en volver a salir y en un castellano con acento británico, preguntó: «quién quiere más?». Deleitaron con tres temas más, algo que se ve poco en este tipo de conciertos. La gente acompañó los ritmos rock de un «Happy» modificado con incesantes palmadas y tras dos temas, la banda aprovechó para dar las gracias al público y despedirse. Pero no sin antes interpretar «Naïve», uno de sus singles más conocidos. Con un último verso de este clásico, «just don’t let me down», The Kooks se despedían haciendo eso mismo, sin defraudar y sin dejar indiferente a nadie.



Sofía Nogués